El sistema operativo de una tablet es clave, ya que determina cómo interactuamos con el dispositivo, las aplicaciones disponibles y las funcionalidades que podemos aprovechar. Las principales opciones son Android, iOS y Windows, cada una con su propia tienda de apps: Google Play Store, AppStore y Windows Store.
Las tablets Android son las más comunes y económicas, con compatibilidad total con apps móviles y una gran variedad de modelos. iOS, presente en iPads, ofrece una interconexión total con otros dispositivos Apple, un ecosistema muy cuidado y aplicaciones exclusivas optimizadas para el hardware.
Por su parte, Windows es ideal para profesionales, permitiendo una transición sencilla desde el PC y ofreciendo tablets convertibles 2 en 1 que combinan la funcionalidad de un ordenador con la movilidad de una tablet. Cada sistema tiene sus ventajas según uso personal o profesional.